miércoles, 29 de octubre de 2008

Jubilaciones 2008




Antonio y José Mª se han jubilado este año, pero no se han ido del todo de nuestro Centro, porque el buen hacer como docentes y su ejemplo como compañeros han dejado una herencia, que ha impregnado el ambiente, y así seguirán en el instituto sus rastros indelebles.

He aquí las palabras que nos dirigieron en su despedida.

Romance que José Mª entonó junto a Marcela, su esposa.
ROMANCE DE LA MORA CRISTIANA
Una mora fue a lavar pañuelitos a la ría
Pasó por allí un soldado que de la guerra venía
- ¡Buenos días tenga usted!
- ¡Buenos días tenga usía!
- ¡Quiere venir a mi España?
- ¡De buena gana me iría!
La montó en su caballo y a España se la traía
y al llegar a la frontera la moríta se reía.
- ¿de qué te ríes, salada, de qué te ríes morita?
- no me río del caballo, ni tampoco del que guía
que me río de la España que también es patria mía.
- ¿Cómo se llaman tus padres? ¿Cómo te llamas moríta?
y si tienes más hermanos, dímelo ¡por Dios! ¿mi vida!
- Mi padre se llama Luis y mi madre es la Angelita
y un hermanito que tengo se llama José M
- ¡Válgame Dios de los Cielos! ¿Viva la Virgen María!
¡Que en vez de traer una mora, me traigo una hermana mía!

Bellas palabras del profesor Antonio Díaz:

































Respuesta de la profesora Dª Marisol Torroba en nombre del Claustro:
Querido Antonio:
No es fácil dirigirse a un maestro de las palabras, a alguien que ha conseguido la perfección con estas herramientas que como docentes manejamos cada día.
Todos nosotros nos sentimos unos privilegiados por haber compartido contigo estos tres cursos que constituyen el epílogo de tu dilatada carrera docente.
En estos tiempos que nos toca vivir no es fácil la labor educativa, pero tú has sido el maestro perfecto, no sólo lo has sido para tus alumnos, sino también para todos nosotros.
Con tu ejemplo, con tu dedicación, con tu apoyo ha sido más fácil caminar por los senderos de esta tarea que no siempre es gratificante; pero tu profesionalidad, tu compañerismo, tu amistad, tu ímpetu vocacional y tantos otros valores que tú posees, nos han ayudado a superar los obstáculos de cada día.
Tú has hecho fácil lo que al principio parecía difícil, has sido el primero en emprender las tareas que requerían un esfuerzo excepcional, tú has sido nuestra luz y nuestro referente constante.
Hace unos días leía en un artículo de Gustavo Martín Garzo que educar es saber sacar el juguete que los alumnos llevan dentro. ¡Qué bien lo has entendido tú y lo has puesto en práctica con tus alumnos en general y, de modo especial con tus alumnos de teatro! Así lo comprendí el día que asistimos a la representación que hicieron estos alumnos.
Aunque para ti has sido un trabajo añadido, para mí ha sido un regalo poder compartir contigo las tareas de tutoría de 2º de Bachillerato a lo largo de este último curso.
Creo que me comprenderás si te digo que recordaré de manera especial nuestra excursión con estos alumnos para recorrer los lugares que inspiraron algunos poemas de Antonio Machado; ya sabes “caminante no hay camino…”
Antonio, te deseamos que esta nueva etapa que ahora inicias esté llena de alegrías y de satisfacciones. Nosotros somos campo abonado en el que no se perderán tus enseñanzas, tu magisterio en el I.E.S Arquitecto Ventura Rodríguez y de forma especial en el Departamento de Lengua Castellana y Literatura, será difícilmente superable.
Nosotros te llevamos en un lugar especial de nuestros corazones y, como eres un gran deportista, esperamos que, una vez superados los cuartos, como nuestra selección de fútbol, sigas sorteando los obstáculos del “oscuro reino de las palabras” y nos deleites con esos proyectos tuyos que adivinamos en el horizonte.
Muchas gracias por todo lo que nos has enseñado y hasta siempre.
La afectuosa respuesta del profesor D. Sebastián Moratalla:
Servidor de las huestes celestiales;
ínclito varón de raza ubérrima;
defensor de la América paupérrima
que nunca se libera de sus males.

Guarda en un rincón de tu memoria
la cara de estos pobres angelitos:
sufridos profesores de proscritos
que habitan el infierno y no la gloria.

La gloria para ti, querido amigo,
que vas a disfrutar del buen regalo
de todo el tiempo que has de estar contigo.

La gloria para ti, que aquí nos dejas
peleando con el bueno y con el malo,
sonriendo siempre, soportando quejas.
Sebastián de Góngora y Quevedo

La lengua de la vida transitiva
ejerciendo paciencia a cada instante
tras cursos de alumnado redundante
que habita en la memoria fugitiva.

Llegó, por fin, la calma deseada;
postrer examen, hecho consumado;
literatura en casa del ahorcado;
la gramática, al fin, emparedada.

Ahora , solaz, venga a mí el Caribe;
vengan las mañanas somnolientas;
venga la pereza del que aún vive

esperando a las tiernas cenicientas.
Por favor, perdonad al que esto escribe,
este sonecto atroz de parturientas.
Sebastián de Góngora y Quevedo